Esperaba este lunes 16 de noviembre con impaciencia: segunda clase de Georges Didi-Huberman. El ambiente que se genera en torno a estas conferencias es parecido al de una obra de teatro: la disposición de los elementos en el escenario, los focos de luz, la prisa por encontrar un asiento, la expectación. Incluso si no entendiera una palabra de francés, tendría la sensación de asistir a algo único e irrepetible. El título de la charla de hoy era reaprender, referido al ensayo y a la obra de Harun Farocki, estableciendo un paralelismo entre el ensayo y una obra cinematográfica. A pesar de ello, los principios se pueden aplicar perfectamente al arte, o incluso a la vida. La idea general de la conferencia era simple pero no por eso menos complicada: ensayar cada vez, en el sentido de probar, de volver a empezar, de reaprender. Sin tratar de establecer certezas o conclusiones de ningún tipo, y corriendo el riesgo de cagarla en cada intento.lunes, 16 de noviembre de 2009
reaprender
Esperaba este lunes 16 de noviembre con impaciencia: segunda clase de Georges Didi-Huberman. El ambiente que se genera en torno a estas conferencias es parecido al de una obra de teatro: la disposición de los elementos en el escenario, los focos de luz, la prisa por encontrar un asiento, la expectación. Incluso si no entendiera una palabra de francés, tendría la sensación de asistir a algo único e irrepetible. El título de la charla de hoy era reaprender, referido al ensayo y a la obra de Harun Farocki, estableciendo un paralelismo entre el ensayo y una obra cinematográfica. A pesar de ello, los principios se pueden aplicar perfectamente al arte, o incluso a la vida. La idea general de la conferencia era simple pero no por eso menos complicada: ensayar cada vez, en el sentido de probar, de volver a empezar, de reaprender. Sin tratar de establecer certezas o conclusiones de ningún tipo, y corriendo el riesgo de cagarla en cada intento.
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