
Esta tarde he asistido a la última sesión del festival de videoarte OPTICA; cuando me he ido de la sala había 4 espectadores. Tampoco era muy sorprendente: hacía un día maravilloso en París y en la mayoría de piezas resultaba muy difícil entender la historia, idea o sensación que querían transmitir. Es uno de los puntos que tratamos la semana pasada en el taller de Artes Visuales: la posibilidad de articular un discurso artístico de manera que permita lecturas comprensibles tanto para un extraño en la materia como para un experto en la misma. Creo que, en ese sentido, salvaría la pieza Jackie de Fiona Lindron. Técnicamente está muy cuidada, y las imágenes misteriosas de una mujer caminando de noche rodeada por paparazzis permite muchas interpretaciones y asociaciones a cualquier persona que la vea, independientemente de que pertenezca o no al mundo del arte.
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