
Hoy he ido a despedirme de mi estudio, del parque, del río, de la nieve, del boulevard, de la catedral y del café. A bientôt, ce fut un plaisir.








Esperaba este lunes 16 de noviembre con impaciencia: segunda clase de Georges Didi-Huberman. El ambiente que se genera en torno a estas conferencias es parecido al de una obra de teatro: la disposición de los elementos en el escenario, los focos de luz, la prisa por encontrar un asiento, la expectación. Incluso si no entendiera una palabra de francés, tendría la sensación de asistir a algo único e irrepetible. El título de la charla de hoy era reaprender, referido al ensayo y a la obra de Harun Farocki, estableciendo un paralelismo entre el ensayo y una obra cinematográfica. A pesar de ello, los principios se pueden aplicar perfectamente al arte, o incluso a la vida. La idea general de la conferencia era simple pero no por eso menos complicada: ensayar cada vez, en el sentido de probar, de volver a empezar, de reaprender. Sin tratar de establecer certezas o conclusiones de ningún tipo, y corriendo el riesgo de cagarla en cada intento.
Una de las cosas bonitas de pasar cierto tiempo en un sitio desconocido es ir encontrando lo mejor de: el café más agradable, el camino más bonito al estudio , la mesa más tranquila, la mejor hora del día. De momento, casi todos estos elementos se dan en un momento y lugar concretos: mirando la Casa de Suecia durante el desayuno. A diferencia de otras casas de la Cité Universitaire, tiene un no sé qué de hogar que dan ganas de vivir allí; puede ser su aspecto de casa de muñecas, una cortina estampada en el tercer piso o la impresión de que las hojas amarillas del árbol combinan con las contraventanas azules (amarillo y azul, los colores de ikea, qué casualidad). 



Por fin tengo fotos de uno de mis proyectos en París: we´ll get through. Lo activo los miércoles, en mi estudio, desde el anochecer (que a estas alturas es hacia las seis de la tarde) hasta que me voy a casa, aunque me gustaría dejarlo toda la noche. La idea es que un mensaje luminoso atraviese literalmente el estudio del artista y se dirija a la gente que camina a oscuras por la Cité Universitaire de una manera metafórica: atravesaremos/superaremos (el invierno, el doctorado, la carrera, la tristeza, los problemas, la crisis, lo que sea; cada uno puede interpretar el mensaje aplicándolo a su situación personal).
Ayer fui al Museo Carnavalet, dedicado a la historia de París, a buscar documentación sobre sobre sus siete murallas sucesivas: la primera existió hipotéticamente antes de la llegada de los romanos; la última, la de Thiers, fue destruida entre 1919 y 1929. París siempre ha estado protegida por murallas, excepto entre 1670 y 1785; para mi trabajo me interesa especialmente la idea de un elemento físico que delimita una comunidad y la separa de los otros. Por desgracia, el ala medieval del Museo Carnavalet está cerrada, así que la exposición hace un salto temporal desde el siglo I a. C. hasta el s. XVI. En esta época hay bastantes imágenes de la ciudad como fondo de acontecimientos situados en primer plano; en una de ellas, que representa una protesta popular en Place de la Grève, me llamó la atención una figura enmascarada y misteriosa que lleva un sombrero asombrosamente parecido a las orejas de Mickey Mouse. Pensé que esta máscara, a pesar de ser probablemente sólo una tela, actúa exactamente como un muro de piedra, puesto que la distingue y aísla de todos los demás participantes en la escena, que llevan la cara descubierta; igual el truco de un muro no está sólo en impedir el acceso físicamente, sino también en separar ocultando al otro.
aurelie mathigot








